Cardiopatía Congénita

El corazón humano se empieza a formar como una estructura tubular en torno a la cuarta semana de embarazo. Alrededor de la octava semana, este tubo aumenta progresivamente de longitud y acaba enroscándose sobre sí mismo.

En su interior, crece un tabique (a veces denominado "septo") que separa las dos cavidades del corazón, la superior (o auricular) y la inferior (o ventricular), en dos lados: el derecho y el izquierdo. Seguidamente se forman cuatro válvulas de tejido, que se encargan de establecer el sentido o dirección de la circulación de la sangre entre las cavidades cardíacas, los pulmones y el resto del cuerpo cuando bombea el corazón.

Hay muchos factores genéticos y ambientales cuya interacción puede alterar el desarrollo de las distintas estructuras del corazón durante las primeras etapas del desarrollo fetal (las primeras 8 a 9 semanas de embarazo).

La cardiopatía congénita se divide en 2 tipos: cianótica (que produce una coloración azulada debido a  una relativa falta de oxígeno) y no cianótica.
Las cardiopatías Cianóticas pueden incluir por ejemplo:
Anomalía de Ebstein
Corazón izquierdo hipoplásico
Atresia pulmonar
Tetralogía de Fallot
Drenaje venoso pulmonar anómalo total
Transposición de los grandes vasos
Atresia tricúspide
Tronco arterial

Las cardiopatías No cianóticas pueden ser:
Estenosis aórtica
Comunicación interauricular (CIA)
Canal auriculoventricular (defecto de relieve endocárdico)
Coartación de la aorta
Conducto arterial persistente (CAP)
Estenosis pulmonar
Comunicación interventricular (CIV)

Los síntomas dependen del grado de obstrucción al paso de sangre o la cantidad de sangre que se mezcla a través de un orificio anormal en los tabiques cardiacos.  Por ejemplo si un orificio es pequeño, el paciente no presentará síntomas en toda su vida, únicamente un soplo cardíaco muy llamativo, cuando su médico le explore. Pero cuando el defecto es grande se produce insuficiencia cardiaca, fatiga, sudoración, bajo crecimiento y soplo cardíaco. En este caso, si el paciente no es tratado adecuadamente, puede aparecer hipertensión pulmonar, dificultad para respirar y cianosis (dedos y labios morados).

Respecto a las pruebas diagnósticas, las cardiopatías congénitas suelen producir alteraciones en el electrocardiograma y la radiografía de tórax, pero la prueba diagnóstica fundamental es la ecocardiografía, que permite diagnosticar y evaluar la gravedad de la mayoría de ellas. En ocasiones puede ser necesario realizar un cateterismo cardiaco.

Las anomalías cardíacas congénitas ("congénito" significa presente desde el nacimiento) se suelen tratar con cirugía, mediante cateterismo y/o a veces sólo con medicación. Gracias a los avances en cirugía cardiaca pediátrica y en cateterismo cardíaco, casi todas los tipos de anomalías cardíacas congénitas se pueden tratar con expectativas de obtener buenos resultados.

En la actualidad, la cirugía cardíaca y el cateterismo cardíaco se están realizando en niños muy pequeños; de hecho, es habitual practicar estos procedimientos durante la lactancia e incluso durante el período cercano al nacimiento, lo que se asocia con muchas ventajas a largo plazo.
Aunque no se puede garantizar nada al 100%, la mayoría de los niños con problemas cardíacos pueden tener un futuro sano y feliz.
Una vez diagnosticada la cardiopatía, en muchas ocasiones incluso antes del parto, el cardiólogo pediatra dispone de un amplio abanico de tratamientos para normalizar el funcionamiento del corazón enfermo.

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